Referente de la vida cultural, social y recreativa de los tarazoneros, abrió en 1915. Su excelente localización, en pleno centro de la población, y formando parte del conjunto histórico de la Plaza Mayor, no ha pasado desapercibido durante su pasado histórico, ya que este edificio fue sede de las Brigadas Internacionales durante la Guerra Civil.
Puede presumir de haber recibido a grandes ilustres de la cultura como Tomás Luceño, escritor madrileño, y Pepe Isbert, hijo adoptivo de Tarazona.
En 1985 fue vendido por la familia de Pascasio Quílez a los socios del mismo, quienes a través de una sociedad recreativa se encargan en la actualidad de su mantenimiento y gestión, organizando actividades culturales, actos sociales, conferencias u homenajes.