Antiguo Parador del siglo XVI, que perteneció a la Condesa de Villaleal quien lo recibió por herencia de su padre, José de Arce y Valdés.
Está considerada como la más bella y evocadora posada de toda La Mancha y, románticamente, algunos la han querido relacionar con el capítulo de “El Retablo de Maese Pedro” de Don Quijote de La Mancha, por su típico estilo de mesón manchego; pero cronológicamente les separa más de un siglo.
Tras un proyecto integral de rehabilitación concluido en 2023, la Posada del Sol ha sido transformada en un espacio cultural que alberga el Centro Cervantino y una exposición permanente del pintor local Antonio Carrilero. Este proyecto tuvo como objetivo preservar su patrimonio histórico y adaptarlo como atractivo turístico y cultural.